“Hay momentos en que matarías a tus hijos…”

Extracto de la entrevista de Kiko Amat a la periodista y escritora inglesa Caitlin Moran, publicada en el número de octubre 2013 de la revista ‘Rockdelux’. El incisivo y divertido libro de Moran, ‘Cómo ser mujer’ (Anagrama), ha arrasado. Moran es madre de dos hijas y ni ella ni el entrevistador se cortan a la hora de comentar en voz alta que, en ocasiones, la maternidad y la paternidad pueden ser un auténtico coñazo… La autora facilita sus trucos para enfrentarse al tedio que le provocan algunas situaciones hogareñas, como hacer castillos con Lego, por ejemplo.

 Eso es otra diferencia cultural entre tu país y el mío. Aquí se espera que dejes de pasarlo bien en el momento en que nacen tus niños. En la mayoría de cumpleaños infantiles en los que he estado (y, por Dios, he estado ya en unas cuantas de esas mierdas) no había alcohol.

Dios del cielo, tienes que pedir ya que te repatríen. En Inglaterra, mucho antes de contratar al payaso o al mago, o reservar la sala, lo primero que haces es comprar un montón de cajas de cava. Joder, es la única manera de soportar lo de tener niños. No hace falta decir que llevar borracha a los niños al cole, a las ocho y media de la mañana, no está bien. Pero a las siete de la tarde, el atajo más rápido para ser una madre genial es zamparte un par de copas. Es el único momento en que puede apetecerte arrodillarte y empezar a construir castillos de Lego. Después de un par de tragos te parece la cosa más increíble del mundo.

Existe un pacto de silencio entre padres del mundo (que afortunadamente tú estás contribuyendo a romper) para no admitir que estar con niños, a veces, puede ser asombrosamente aburrido. Lo que sugieres es uno de los antídotos más eficaces contra ello.

Sí. No hasta quedar en coma, por descontado, pero sí ligeramente achispado. Beber el tipo de bebida que debía beberse en la Segunda Guerra Mundial, como un té con chorrito de whisky. En la guerra todo el mundo iba un poco pispado, era la única forma de soportar el horror. Churchill iba siempre algo curda, para soportar lo de los nazis, y yo necesito estar un poco alegre para soportar los castillos de Lego. Es obvio, según lo veo.

‘Cómo ser mujer’ habla de forma muy honesta sobre las cosas de la paternidad: el esfuerzo, el caos, el amor, las recompensas… En mi opinión, solo te has dejado una cosa: admitir que hay momentos en que matarías a tus hijos.

Sí (se carcajea). De acuerdo. Hemos de lanzar ese mensaje al mundo. Dios, la de veces que he tenido que encerrarme en el armario durante veinte minutos… Por otro lado les odias menos cuando son algo más mayores. Los míos tiene doce y diez respectivamente, ya puedes razonar con ellos, sobornarles… Pero cuando son bebés no puedes salir de casa, te vuelves loco, eres como John McCarthy, el periodista que estuvo encadenado a un radiador en el Líbano durante cinco años. Esa es una de las cosas buenas de Twitter. Me encanta Twitter por eso, porque puedes chatear con gente desde dentro del armario. Diez minutos es todo lo que necesitas. Me parece una forma muy poco civilizada de tener niños, esto del encierro. En la antigüedad hubiésemos estado en una aldea, y en cuanto el niño anduviera sus primeros pasos le habrías mandado a jugar al río. Posiblemente habría muerto ahogado, de acuerdo, la mortalidad infantil era bastante elevada por aquel entonces, o lo habría aplastado un carro o habría pillado algún tipo de plaga. Pero al menos estaría al aire libre, mientras la madre moría a los 38, de sífilis, y ese era el orden natural de las cosas. Pero ahora se les mantiene en casa todo el día, ¡con adultos! Piensa en ello. Hace años, esto nunca habría colado. Una persona hecha y derecha, que ha estado en la universidad y tiene todos esos intereses y amigos, a la que se condena a pasar todo su tiempo con alguien que no habla. Es como si pasaras varios años de tu vida con un chimpancé particularmente exigente. Nadie firmaría por esa mierda. Por eso hoy en día la gente enloquece. Y tienes que irte evadiendo de ello. De ahí: alcohol + Twitter.

Mencionas en el libro que lo de ser padre es como ser veterano de guerra. Solo hablas de tu experiencia con otros veteranos.

Es mejor no hablar del asunto, porque si les dijeras lo que realmente sucede entonces nadie tendría hijos. Y tú necesitas que los demás tengan hijos, para que así vengan contigo en la mierda de vacaciones que vas a soportar el resto de tu vida. Y así podrás quejarte de lo mierda que es todo con alguien. Nunca desalientes a nadie respecto a la paternidad. Necesitamos que sus vidas estén tan arruinadas como la nuestra en un par de años. Si no tienen hijos insistirán en seguir yendo de vacaciones a lugares estupendos y presentándose a fiestas fabulosas vestidos elegantemente. Ni hablar, colega.

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entrevista completa

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