Las “princesas” son sólo el aperitivo: luego llegan las “Top Models”

Top model 5Portada de la revista. Las niñas encuentran a las top-models: “guapísimas”.

De la mano de mi hija O. en mi casa ha entrado un material sensible. Se trata de una gruesa carpeta (rosa, por supuesto), que contiene varios ejemplares de una revista llamada TOP MODEL. Mi hija me explica que esa carpeta pertenece a su amiga A. Los padres de A. están separados y A. pasa una semana con cada uno; como el padre de A. le ha prohibido a su hija que esta revista entre en su casa, A. le ha encargado que custodie el arsenal durante unos días. La explicación es enrevesada –y da lugar a dudas más que razonables que lo que mi hija quiere es leer TOP MODEL con la excusa de que le está haciendo un enorme favor a su amiga–, pero lo cierto es que la carpeta rosa, desde que llegó, permanece sobre la mesa de mi escritorio sin que haya demostrado ningún interés por su contenido.

Me alegro, porque si no me hubiera forzado a implantar la censura. La revista se publica originalmente en alemán y aquí la traduce su empresa editora. Es mensual y en la portada que tengo frente a mí (número septiembre), se celebran los tres años de su publicación en castellano.

TOP MODEL MAGAZINE 1El número 3er aniversario: uñas y uñas.

TOP MODEL se anuncia como “Revista creativa” y, en cierto modo, lo es: hay páginas dedicadas a hacer cosas creativas, como adornar con borlas un pañuelo, un top o un bikini. También hay páginas donde se insta a las jóvenes lectoras “a diseñarle a Talita un look hippie de lo más creativo“. Talita en cuestión es una de las top models: su silueta, sobre la que hay que diseñarle el look hippie, se resume en dos vocablos: XS. La corona una cabeza antinaturalmente grande, tachonada por dos gigantescos ojos jalonados por pestañas postizas.

Imagen 1

Silueta de Talita.

Además de Talita, en TOP MODEL también están Liv, Christy, Mindy y Candy, entre otras. Todas ellas son modelos y tienen cabezas y ojos enormes, cuerpos talla XS y rostros listos como la cera. Las 51 páginas de las revista, dominadas por fondos rosa y malva, son una profusión de ilustraciones de mujeres-niña con cabezas desproporcionadas y cuerpos XS a las cuales lo que más les parece preocupar es:

  • Conseguir una buena manicura.

  • “Tener ese maravilloso vestido negro”.

  • Ir a la piscina  para “ver si descubro algún chico interesante”.

  • Adornar una hamaca con borlas.

  • Controlar “el temblor de las piernas al posar”.

  • Conseguir ser una SUPERMODELO.

En mi modesta opinión, ninguna de las preocupaciones anteriores –ni siquiera las borlas en la hamaca–, debería ser prioritaria para las lectoras de la revista: niñas de entre 9 y 11 años. Esta franja de edad la deduzco a través de la cartas que escriben a TOP MODEL, donde detallan su edad y pintan diligentemente un maniquí talla XS o envían fotos de sus mascotas.

TOP MODEL 2Look TOP MODEL.

Las niñas-lectoras de TOP MODEL son reales; poco tienen que ver con las alienígenas Liv, Christy, Mindy y Candy. Yo querría creer que lo saben, que entienden pefectamente que estas aspirantes a supermodelo no existen. Que son un producto más del márketing todopoderoso, como lo fue todo el imaginario de las princesas Disney cuando eran más pequeñas. Que con la lectura de estas revistas las niñas, simplemente, se evaden un poco, como un adulto puede evadirse cuando hojea el ¡Hola!

Imagen 2La manicura es una verdadera obsesión.

Quiero creerlo, confiar en su juicio y no sacar las cosas de quicio. Pero confieso que esta profusión de extraterrestres talla XS, obsesionadas por la manicura, hacen que me hierva un poco la sangre y me pregunte dónde están los límites: del culto mediático a la belleza que prima, irremediablemente, sobre el talento; del photshop indiscriminado, de los ideales corporales imposibles…

Creo que es responsabilidad de padres y madres hacerles entender a nuestras hijas que aquí chirrían muchas cosas: que incluso las verdaderas supermodelos no tienen como preocupación principal en la vida conseguir la manicura perfecta. En tiempos de dictadura de la imagen hay que educar en el pensamiento crítico, incluso aunque sea de forma expeditiva: por ello, solo me resta felicitar al padre de A., la amiga de mi hija, por no permitir la entrada de TOP MODEL en su domicilio. Mañana mismo la carpeta rosa desaparece también de mi casa; por si las moscas.

 

 

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