Teatro contra el bullying.

Acabo de leer, de un tirón, EL CLUB DE LA ESCALERA (ed. Plataforma), de Sergio Vila-Sanjuán. Se trata de una obra de teatro en un acto en la que este prestigioso periodista cultural denuncia un aspecto del acoso escolar del que se habla poco: las secuelas que deja en sus víctimas. Con esta premisa, el autor pone en escena a Manuel Rovira –el matón de la clase–, y a tres de sus víctimas, varios años después de los sucesos. También aparecen los personajes de Mario Suelves, el artífice del encuentro, y de Dafnis, hermana de una de las víctimas de Rovira. 

El niño-matón ya es un hombre “hecho y derecho” pero, aunque se tiñe el pelo, no ha cambiado básicamente en nada… Sigue siendo un chulo y viendo como “chiquilladas” lo que es inaceptable. Por ello, no se inmuta al saber que sus acciones tuvieron un impacto brutal en sus tres víctimas, transformando sus vidas de una manera irreversible.

Este es uno de los ángulos más interesantes de la obra: cómo afecta el bullying  a la larga. Cómo sufrirlo de niño o de adolescente puede marcarle a uno de por vida.

Teatro/bullying 1

En el prólogo de El club de la escalera, el psicólogo y profesor de secundaria, Ferran Barri, señala que es importante recordar que, a pesar de que muchas personas conocen los efectos inminentes del bullying, son pocas las que saben sus efectos a largo plazo. Barri explica que “los hijos de las víctimas del acoso escolar tienen más propensión que el resto de la población a sufrirlo en sus carnes” y que los que fueron víctimas en su infancia o juventud “pueden tener más dificultades en mantener un puesto de trabajo estable y para establecer relaciones de pareja e interpersonales”. Sin olvidar que el haber sufrido bullying “está relacionado con el uso de drogas e, incluso, con el padecimiento de determinados problemas de salud mental”.

Barri también señala que los acosadores son candidatos a maltratar a sus parejas o a hacer mobbing (el bullying en la edad adulta), a sus compañeros de trabajo. El acoso escolar, añade, “no solo puede amargar la vida de los escolares y sus familias”, sino que también puede marcar de por vida a los verdugos “a los que por permisividad, desconocimiento u otros motivos no se ha puesto freno a sus actuaciones”.

bullying

Hasta hace poco en España el bullying era un tema que no se tocaba o se despachaba con un “son chiquilladas”. De hecho, si la víctima tenía el valor de denunciarlo, se le tildaba de chivato y punto. Tuvo que ocurrir una tragedia para que, en 2004, este término anglosajón entrara en las páginas de los diarios y la sociedad empezara a percibir que el abuso escolar no estaba nada, pero que nada, bien. Releer el caso de Jokin Ceberio, el adolescente vasco que se suicidó a causa del bullying, pone los pelos de punta. Desesperado ante del maltrato continuado y la pasividad de los responsables de su escuela, Jokin se tiró por la muralla de Fuenterrabía cuatro días antes de cumplir los 14 años. Un año después, sus desolados padres declararon a El País que confiaban que su muerte sirviera para evitar nuevos casos de acoso escolar.

teatro bullying 3Si una muerte así puede servir para algo, creo que sí fue un bofetón que destapó una dramática realidad y puso el tema sobre la mesa. En ocasiones, la sociedad reacciona, y esta fue una de ellas: hoy los centros escolares cuentan con protocolos y mecanismos para prevenir, detectar e intervenir en caso de bullying y los maestros y maestras están formados para actuar ante situaciones de acoso. También, los niños y adolescentes cada vez son más conscientes de que hay cosas inaceptables y saben que sus denuncias ahora sí van a ser escuchadas.

Todavía queda mucho por hacer, sin embargo. Con las nuevas tecnologías a la lucha contra el bullying se le ha abierto otro frente importante: el acoso virtual. En una sociedad global otro nombre vinculado trágicamente al ciberbullying es el de la canadiense Amanda Todd, cuya vida se convirtió en una pesadilla después de hacer un topless por la webcam ante un desconocido. Desde ese día, el individuo se ensañó con ella vía internet, persiguiéndola con aquella imagen fuera a donde fuera; enviándosela a sus compañeros de clase –que se ensañaban a su vez– y abriendo perfiles de Facebook con la misma. Amanda no soportó aquel acoso y se ahorcó en 2012. Antes,  dejó este video con su testimonio en YouTube. Lo grabó sola y desesperada. Hoy acumula millones de visitas.

 

Teatro Bullying 2

Webs útiles sobre el tema:

http://www.acosoescolar.com/index.html

http://www.noalacoso.org/asociacion.htm

http://www.prevencionciberbullying.com/cyberbullying/index.shtml#.VFzsoBzEKH4

  Entrevista a Ferran Barri, experto en acoso escolar.

 

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