Al leer este reportaje de la BBC, titulado LAS PAREJAS SIN HIJOS QUE TRATAN A SUS MASCOTAS COMO HIJOS, recuerdo el comentario que alguien me hizo un día:
Melissa cocina para su mascota (pechugas de pollo, kale, guisantes, «incluso lechugas»), le prepara fiestas de cumpleaños y se dedica a su animal —dice medio en broma—, como «una madre helicóptero». Insiste que ella, su esposo y su perra forman una familia: «El mundo está cambiando y la gente se está volviendo cada vez más abierta a lo que es una familia, que hoy puede tener diferentes formas y maneras de ser», concluye.
En su libro, titulado SIN HIJOS POR ELECCIÓN, donde detalla «el movimiento que está redefiniendo la familia y creando una nueva era de independencia», la doctora cita algunos ejemplos de personas sin hijos que consideran a sus animales como tales: como un hombre que cuando supo que su perro iba a morir dejó su trabajo para acompañarlo en sus últimos días. O una pareja que emprendió una batalla legal por la custodia de sus gatos.
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