EN LAS TRINCHERAS DEL SUEÑO

Comparto el link  y el Pdf del reportaje EN LAS TRINCHERAS DEL SUEÑO publicado en el Magazine de La Vanguardia, donde trato uno de los temas más importantes en la crianza de los hijos: el sueño.

Lograr que los hijos duerman es uno de los principales retos para los nuevos padres. Un desafío práctico que hoy se ha convertido en una cuestión ideológica: y es que frente a los que optan por enseñar a los niños a dormir con métodos conductivistas —epitomizado aquí por el método Estivill—, han surgido con ímpetu los que abogan por no aplicar pauta alguna y demonizan a los primeros.

De hecho, esta última corriente es la que hoy domina en la crianza. Como explico en el texto, el no aplicar normas a los hijos en la cuestión del dormir forma parte de la ideología de la llamada crianza «alternativa» (también conocida como «de apego» o «respetuosa»).

Algunos de sus autores más representativos, como el pediatra Carlos González (Bésame Mucho) o la psicóloga Rosa Jové (Dormir sin lágrimas), sostienen que el hijo, un día u otro, dormirá como “un angelito” pero, mientras tanto, nada de “enseñar”.

De hecho, en el primer capítulo de su libro, Jové asegura que “los bebés ya saben dormir antes de nacer”, así que es cuestión de tener paciencia y esperar a que el hijo decida cuando le apetece empezar a aplicar ese conocimiento innato. Tratar de dirigir al niño, denota, según Jové: “Un exceso de etnocentrismo” (adultismo). Es decir: “El adulto piensa que es más importante que un niño”.

De todos modos, en caso de que alguna familia necesite algo más que la paciencia infinita para lograr descansar, Jové recomienda “la intervención naturalista”, que consiste en optar por la lactancia a demanda y el colecho. Prácticas comunes, explica, en las culturas “donde no existen ni el insomnio ni la mayoría de los trastornos del sueño que se dan en nuestra sociedad”. González, también un firme defensor del colecho, la apoya en esta tesis: “Nuestros hijos están genéticamente preparados para dormir en compañía”, escribe en su libro. Afirmación que argumenta preguntándonos: “¿Dónde dormían los bebés hace 100.000 años? (…) Sin duda, junto a su madre o sobre ella, en un improvisado lecho de hojarasca”.

Aunque hoy los lechos ya no son de hojarasca sino del Ikea, ello no ha impedido que este mensaje, abanderado por términos tan contundentes como “apego” y “respeto”, haya calado hondo. Francamente: yo no sé si el establecer unas normas y unas rutinas a los hijos para algo tan fundamental como es el dormir implica “etnocentrismo” o no, pero lo que sí tuve —y tengo—clarísimo es que dormir es básico para nuestros hijos: no solo para su descanso físico y psíquico sino, también para su desarrollo cerebral.

Como explica en el reportaje el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, un buen sueño ayuda a regular los niveles de estrés y a partir de la cuarta o quinta hora de sueño se activa el sistema inmunológico, que elimina todas las sustancias tóxicas —aditivos alimenticios, dióxido de carbono— que se acumulan en el cerebro durante el día. Dormir, además, favorece los procesos de aprendizaje: dormir es el momento en el que se realizan las conexiones neuronales.

 

Pero lo que está ocurriendo, como explico en el reportaje, es que hoy niños y adolescentes duermen cada vez menos, con las consecuencias en el bienestar que ello conlleva.

Y este déficit de sueño también afecta a los adultos. En especial, a las madres, a las cuales la crianza de apego posiciona como principales responsables de la prole. ¡Hay mamás que no duermen durante años! Al menos así lo cuentan algunas madres en los comentarios a este post titulado “Qué pasa cuando llevas 12 meses sin dormir”, donde una madre relata su desespero ante esta situación.

Aquí algunas de las respuestas de las otras madres. No he tenido que seleccionar mucho porque todas van en la misma dirección. Nadie parece dormir bien:

— No sé si te servirá de consuelo pero decirte que va a llegar un día, que sin hacer nada, se despertará 1 vez o ninguna … Todo llega, de verdad! Ánimo y piensa q lo importantes es estar todas las veces que lo necesiten …. A mi me está llegando este regalo con 3 años … (…)  Mientras tanto disfruta de tu peque!”

— El mío sigue igual, y tiene 17 meses! ¿Cuando acabara? Necesito dormir!!!! Yo también me conformo con que duerma tres horas seguidas…. Animo!

— Hola, te entiendo perfectamente…tengo un niño que va a cumplir 5 años y fue así, todos me decían lo mismo que a ti y, nada, tomaba teta cada 45 minutos, era horroroso y, es más, sigue costándole coger el sueño, le estoy dando gotas porque sino, me dan las tantas…

— Jajajaja yo estoy igual que tu, mi peque tiene 14 meses y la dormida mas larga que hace es de 2h seguidas. Hay noches q se despierta cada hora y si no lo cojo en brazos y lo acuno no se vuelve a dormir. Sé con certeza que eso pasa porque con mi hijo mayor estuve así 3 años!!! Si, si, 3 años sin dormir y pensaba que no me volvería a pasar, y toma!!! Con el segundo me pasa exactamente lo mismo. Me han castigado por algo pero bueno, lo aguantaremos porque no tenemos mas remedio.

— Para que te sientas mejor.. tuve mi primera hija que se despertaba dos veces en la madrugada a tomar teta… yo feliz.. dos años le di teta.. y al terminar de darle teta nace mi segunda hija.. dije dos años más de teta.. bueno.. y está niña despertaba cada una o dos horas por teta.. Hasta los DOS años!!!.. terminé yendo a una psicóloga porque sentía que me estaba volviendo loca.. No tenía paciencia.. Me dormía en cualquier lugar.. Hasta que dejó la teta.. las dos duermen ahora perfectamente… y yo también.. Suerte!!!

— Ostras!!!!! Creo que me leo a mi misma. Sin ánimo de desanimar, el mi tiene 3 años. Y por fin hemos llegado a los 3-4 despertares por noche. Pero hasta llegar aquí…. noches de 12… 14…. 18 despertares. Y a las 6.30 toca el despertador para ir a trabajar…. y todavía me dicen…. porque no traes otro???? Literalmente. Por que no tengo tiempo. Ánimo super mamis. Que el tiempo lo cura todo… y el sueño reparador también.

Que felicidad que hay mas personas que pasan lo mismo que Yo saludos!

A mí, francamente, no me produce  felicidad ninguna que hayan tantas mujeres agotadas, incluso años después de dar a luz, porque sus hijos no duermen. Tampoco creo que se pueda “disfrutar de tu peque” demasiado si una va como una zombie por la vida, por una falta crónica de sueño.

Captura de pantalla 2018-02-20 a la(s) 10.57.28Porque a dormir se puede enseñar. Y sin traumar ni faltarle el «respeto» a nadie. Es mejor dar pautas y límites que dar gotas de melatonina.

El insomnio infantil no es “natural”:  12… 14…. 18 despertares durante una noche durante tres años no es “natural”. Es una forma de tortura para la madre y para el hijo que solucionarse. Ello no implicará que se traumatice: “El ‘apego seguro’, del que hoy tanto se habla, se puede conseguir acompañando a la cama al niño, contándole un cuento, dándole mimos y besos, cosquillas… Pero no hace falta el colecho y no despegarse de él ni un minuto”, explica la psicóloga Silvia Álava Reyes, quien también coincide con que dormir es una de las necesidades fisiológicas “básicas” de la vida. Lo que tenemos que conseguir a la hora de educar, resume: “Es que nuestros hijos, cuando mamá o papá no están delante, se sientan seguros, puedan resolver las cosas por sí mismos”. Y que todos descansemos: padres e hijos. //

 

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