MAMÁ ADICTA AL MÓVIL

CANTANIA 2Esta mañana he estado en un concierto de mi hija O. Forma parte de una inciativa pedagógica conocida como Cantània, organizada por el Auditori de Barcelona. En la Cantània de hoy han participado más de veinte escuelas: ochocientos niños de Primaria en total, en el estupendo marco del Auditori.

Los maestros de música y los niños llevan meses preparando este concierto. Son sesiones reconocidas por el Departamento de Educación de la Generalitat de Catalunya y forman parte de su plan de Formación Permanente.

Trabajan duro pero lo pasan muy bien. La experiencia de participar en un acto así y, además, en un lugar como el Auditori, ha sido estupenda para los niños con los que he hablado. Los padres también hemos disfrutado, porque es un espectáculo de calidad, con una puesta en escena bastante impresionante (un coro de 800 niños, hoy todos vestidos de negro).

Confieso que he disfrutado pero también confieso que me he cabreado. En concreto, con una señora –madre como yo–, situada en la fila de delante, un poco a mi derecha, que cargaba con un bolso de Prada enorme, que no ha soltado. Tampoco ha soltado un móvil enorme, con una pantalla que emitía una luz potentísima, con el que se ha dedicado a whatsappear durante prácticamente todo el concierto.

Incapaz de entender cómo una persona adulta, con aspecto de haber cursado estudios superiores, no puede permanecer concentrada en su asiento, escuchando un concierto de menos de una hora de duración, en el que participan su hijo o hija, trato de ponerme en su lugar para entenderla (que no justificarla, ojo). A partir de ahora quien escribe no soy yo, sino la mujer del Prada y el movil enormes:

“Uy, llego tarde. Obvio: ha costado aparcar y luego, tenía que crear el grupo de WhatsApp: CANTANIA. Me quedan varios a los que agregar pero no importa, lo haré una vez esté sentada. Uy, ya ha empezado. Allí está mi amiga P. «HOLA!!!», le digo (en voz alta). «Sí, es que me he retrasado, tenía mensajes por contestar». Sigo hablando (siempre en voz alta, claro, con tantos cantos, si no, P. no me oye) y, automáticamente, saco el móvil. P. saca el suyo, porque ha recibido una llamada, así que dejo de contarle dónde he aparcado y me concentro en acabar de agregar a los pobres padres y madres que no han podido venir. Hago un par de fotos del ambiente general una vez ya están todos agregados y las envío, con la siguiente frase: EL CONCIERTO YA HA EMPEZADO, TODO PRECIOSO. El auditorio está oscuro pero mi nuevo móvil tiene una pantalla enorme y da tanta luz que veo perfectamente las respuestas que ya me van llegando: ¡QUÉ ENVIDIA!, dice una. MÁS FOTOOOOS, pide otro. FOTOOS DE MI NIÑA, dice X. Tengo que buscar a la niña de X. que es amiga de mi hija. Además, me interesa quedar bien con la madre (son una familia buenísma), pero antes tengo que encontrar a MI hija. MI niña no me perdonará si no le hago una foto. El problema es que es un pelín complicado encontrarla, entre 800 niños vestidos de negro, pero P., que ya ha acabado de hablar por el móvil, me indica el lado donde están los nuestros. Cojo mi móvil, pongo el zoom y busco a MI NIÑA y a la niña de X. Busco y busco, hasta que, pasados varios minutos, encuentro a la niña de X. y le hago una foto. Inmediatamente, envío la foto al grupo (donde ya hay unos 30 mensajes de madres y padres que no han podido venir, reiterando que sienten ENVIDIA COCHINA porque yo estoy ahí y ellos no). NO SABÉIS LO QUE OS PERDÉIS, ESTO ES DIVINO les contesto, adjuntando un emoticono muy gracioso. A continuación, mando la foto de la hija de X. con otro emoticono muy gracioso y me doy cuenta de que, si he mandado la foto de la hija de X., tendré que hacer lo mismo (como mínimo) con las otras amiguitas de mi hija. De hecho, algunos padres y madres de estas niñas ya me están reclamando fotos de sus hijas: ¿DONDE ESTÁ LA MÍA???, dice una. FOTO, FOTO, PLEASE, dice otro. QUE SE VEA, QUE SE OIGA, me dice otra. Me estoy estresando un poco, porque, además, tengo que buscar a la MÍA, a mi hija, porque, al fin y al cabo, yo he venido a ver a MI hija, y no a 799 niños y niñas que, junto a ella, forman un coro y cantan… (¿Qué cantan? La verdad es que no sé qué cantan). Así que enfoco de nuevo y busco, busco. ZACA. La niña de P. Foto ya e inmediato envío al grupo. Tengo ya 89 mensajes de padres y madres pidiéndome más fotos. Veo, por eso, que también tengo uno de mi madre (pidiéndome una foto de mi hija), y otro de mi hijo mayor, que me pregunta que dónde está su equipo de deporte. Respondo al niño y cuelgo en el grupo la foto de la niña de P. GRAAAACIAS me contesta la madre de P. con otro emoticono. «De nada», pienso, «pero ahora os aguantáis porque voy a buscar a MI niña para enviarle una foto a mi madre. Estaríamos buenos». Enfoco de nuevo móvil hacia el lado del escenario (¿De qué iba la obra? Mi hija me lo contó pero no estaba escuchándola, la verdad) y la busco, la busco, pero no la encuentro. De repente, noto una mano en el hombro. Es una señora, de la fila de atrás, que me dice que, por favor, deje el móvil en paz. Me quedo un poco parada, la verdad: ¡será borde! Pero dejo el móvil y, como no me queda otra, escucho la Cantània durante unos cinco minutos. La verdad es que es bonita, la música. Cantan la mar de bien. CANTAN SUPER BIEN!!!!! escribo en el grupo (que le den a la señora borde), y adjunto una foto general del escenario además de un emoticono de unas notas musicales que me cuestan bastante encontrar. Mi madre me reclama la foto de la niña y mi hijo no ha encontrado todavía el equipo de deporte. Recibo una docena de WhatsApps con el emoticono del pulgar levantado. DE NADAAAA, contesto. ESTO ES DIVINO, les digo. UNA PENA QUE NO…. De repente, un aplauso atronador interrumpe el redactado. El concierto ya ha acabado. Tengo que parar para aplaudir, pero no pierdo demasiado el tiempo: UNA PENA QUE NO HAYÁIS VENIDO, HA SIDO PRECIOSO. Añado un simpático emoticono antes de darle al SEND.

 

2 comentarios en “MAMÁ ADICTA AL MÓVIL

  1. Algo parecido en nuestra fila! Y como suele pasar en estos eventos, los más fashion (lease “pijos”) son los más mal educados.
    En nuestra fila había dos hablando entre ellos, estando separados por tres personas en medio!!! Increíble!!!

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    • ¿De qué hablaban, en el concierto de sus hijos? Yo es que he alucinado. También hay un punto de: “A mí me interesa mi niño y punto y si lo he visto ya está”, que me parece un reflejo de la sociedad egocéntrica en la que vivimos.

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