Regalos: el número justo

Incluso en tiempos de crisis el exceso de regalos a los niños por Navidad/Reyes sigue siendo una tónica habitual. Las dinámicas de la sociedad de consumo y una dosis de sentido de culpa por parte de los padres han hecho que el tema de los regalos se desborde en muchas familias. En este artículo de José Andrés Rodríguez en el suplemento ES de La Vanguardia: Reyes Magos comedidos, no sólo se rescata una palabra que significa prudente/moderado, sino que se dan consejos muy útiles para afrontar la cuestión. Aquí unos cuantos:

“Los expertos en psicología infantil consideran que sus majestades los Reyes Magos de Oriente y Papá Noel suelen cometer un error importante: dejar demasiados regalos. Como señala Cristina Ramírez, profesora de Psicología Evolutiva de la Universitat de Barcelona, “hay muchos niños que reciben más de diez regalos, una cifra excesiva”.

Una de las razones de este exceso, según la psicóloga: “es que hay padres que no tienen tiempo para estar con sus hijos y creen que si estos tienen muchos regalos estarán más contentos”.

Tanto, asegura, puede ser perjudicial. “Algunos tienen tantas cosas, que prácticamente no disponen de tiempo para enamorarse de ellas, jugar, descubrirlas. Consiguen todo o casi todo lo que piden, por lo que no es de extrañar que haya tantos niños y adolescentes con baja tolerancia a la frustración”.

Tres es una buena cantidad de regalos opina Maite Garaigordobil, profesora de Psicología de la Universidad del País Vasco, aunque matiza que “más que de ceñirse a una cifra concreta se trata de aplicar el sentido común”. Pero asegura que “un niño que recibe diez o más juguetes está sobreestimulado”.

Ello no quiere decir que el niño o niña haya de escribir una carta pidiendo tres cosas: “Una buena opción es que pida diez cosas, por ejemplo, pero que los padres le avisen de que los Reyes sólo le traerán tres”, señala Ramírez. Eso, entre otras cosas, les servirá para entender que no todo se puede tener en esta vida.

demasiados regalso, huffingtonInclu

Otro punto interesante en este tema es la conveniencia de escribir carta a Papa Noel/Reyes. Hay expertos que consideran perjudicial el que los niños redacten su lista de deseos. En el Huffington Post canadiense la terapeuta y educadora Sara Dimerman asegura que el regalarles continuamente a los hijos lo que ellos piden implica educarles a “esperar, a dar por sentado, no a dar”. Esta indulgencia excesiva les convierte en criaturas que no saben valor las cosas, tanto las nuevas como las cotidianas.

En el mismo reportaje, Beverley Cathcart-Ross, fundadora The Parenting Network, una asociación sin ánimo de lucro dedicada a ayudar a padres en apuros y prevenir el abuso infantil, lo tiene clarísimo: en Navidad hay que infundir valores y no regalar tanto. Si los niños están demasiado centrados en los regalos, sugiere poner más énfasis en las tradiciones familiares y en los valores de esta época que en lo que denomina “el botín Navideño”.

A los padres en apuros económicos obligados a reducir el número de regalos, a explicarles a los niños la situación complicada. Un regalo de su elección, sazonado de algún “detallito”, puede prevenir los disgustos, escribe.

Un disgusto, un trauma, más bien, fue lo que sufrió una amiga mía de la escuela, E., unas Navidades, poco después de que su padre tuviera que cerrar su empresa y la familia entera mudarse fuera de Barcelona. E., que tenía 13 años, dejó el colegio, a las amigas y llevó la situación mal, muy mal. Para colmo, nació el 25 de diciembre, el día de Navidad. Aunque los padres de E. no eran excesivos, en esa fecha solía recibir, lógicamente, unos buenos regalos. Esa Navidad/cumpleaños, con la familia en crisis, le regalaron… un peine. Todavía le brillan un poco los ojos cuando, más de treinta años después, cuenta la historia: un peine.

Peine Esther Ortega