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Hable más y más a menudo con sus hijos (lo ideal son 21.000 palabras diarias)
Una amiga de mi madre, que tuvo a sus dos niñas ya de bastante mayor y tras muchos sufrimientos, se dirigía a ellas de esta manera: – ¡Hoooolaaaaa princesitaaaaaas! ¡Achuchuchúuuu! Pero que mooooonas. ¡Achuchumooonas! ¡Achuchuchuiiiiis! ¡Aguguchuhitaaaaaaas! Apuchichichtaaas… ¿Cómo estáis, apapachichititits? Era todo un espectáculo ante el cual las dos únicas que no parecían sorprendidas eran…