ESCUELA: LOS DOCE ERRORES DE LOS PADRES

  • LA ESCUELA Y LOS PADRES

Otro tema que da muuucho de sí. ¿Qué papel han de jugar los padres en el aprendizaje escolar de sus hijos? Este reportaje de Mayte Rius en el suplemento ES de LA VANGUARDIA (ESCUELA: LOS 12 ERRORES DE LOS PADRES), publicado coincidiendo con el inicio del curso, da pistas sobre el tema.

Entre otros, descubre que la ‘moda’ de atiborrar a los niños de extraescolares y estímulos desde muy pequeños (con la esperanza de que se revelen como genios), es contraproducente. También, aconseja ‘monitorizar’ los deberes de los hijos pero no hacerlos; vigilar con la práctica, muy extenida, de premiar las notas y dejar de justificar los fracasos escolares de la prole con «trastornos neurológicos» de toda índole …

Leer reportaje

TOP TIPS

«Tip» es una palabra coloquial inglesa que significa «consejo». En ‘The Guardian’, la periodista Viv Groskop publica un artículo en el que da 10 «tips» para celebrar los 10 años de su hijo mayor (ver reportaje).

Estos son algunos de los consejos que da a otros padres al alcanzar esta edad tan significativa de su retoño:

1) No sentirse demasiado culpables (especialmente las madres); culpables tanto por trabajar fuera de casa como por quedarse en casa a cuidar a los hijos.

2) No pretender de que tu hijo sea tu mejor amigo. Los padres somos el mayor apoyo de los hijos pero ello no significa que tengamos que ser sus colegas. Además: «Los niños no son tontos… ¿Quien querría ser amigo con la persona más embarazosa del mundo?» (y esa persona, añade Groskop, son los padres).

3) Cada familia es única y, por ello, los consejos externos (¡incluidos los suyos!), no han de tomarse como dogmas. Ni Supernanny tiene todas las respuestas. Por ello recomienda escuchar lo que dicen y escriben por ahí, «evaluarlo» y, lo que interesa, ajustarlo a las circunstancias de cada uno.

4) Evitar quejarse de lo duro que es ser padre o madre y de cómo los hijos han trastocado tu existencia. «Uno escogió esta vida así que es mejor hacerla funcionar sin tener que estar quejándose continuamente de los inconvenientes que supone».

5) Recordar los años que tiene tu hijo. No se trata de acordarse del cumpleaños, sino de ejercer como padre o madre acorde a su edad.

Pese al tip 3, el tip de Groskop que más me gusta es el número 4.

Su listado me ha animado a hacer mis propios «TOP TIPS». Ahí van:

1) Enseñarles a dormirse solos, de un tirón, ya desde muy pequeñitos (¡viva el Método Estivill!). Tengo dudas en muchas cosas pero ninguna al afirmar que un niño que ha dormido bien es un niño mucho más agradable que uno que ha dormido mal.

2) Ponerles la televisión en versión original desde que tienen uso de razon. Este sencillo gesto ahorrará mucho en cursos de inglés. Holanda, donde no existe el doblaje, y la gran mayoría de la población tiene un inglés estupendo, es el mejor ejemplo de que este método funciona.

3) Enseñarles que los niños hablan, no gritan (aquí vamos a contracorriente, porque en España lo natural es que griten, pero vale la pena intentarlo).

4) Tratar de no gritarles.

5) Enseñarles a respetar la Naturaleza: las hojas de árboles, plantas y arbustos de los parques públicos son de todos y no se arrancan, especialmente en climas tan precarios como el Mediterráneo. Tampoco hay que arrancar flores.

6) Consensuar entre todos la ayuda en las tareas del hogar. Un niño que se hace la cama cada día, pone la mesa a la hora de cenar y ayuda a recogerla es un niño muy agradable. (para más info, ver reportaje MAYORDOMOS DE LOS HIJOS, en el inicio de este blog).

7) Educarlos a saludar, dar las gracias y a pedir las cosas «por favor». Como un niño que ha dormido bien y ayuda a  recoger la mesa, un niño que da las gracias y pide las cosas «por favor», es un niño bien agradable… Seguro que será popular.

Si tienes algunos consejos/tips sobre tu experiencia como padre o madre, por favor, compártelos…

APRENDER INGLÉS EN LA WEB

  • APRENDER INGLÉS EN LA WEB

Dos buenos recursos para practicar este idioma. LearnEnglish Kids del British Council  tiene muchos juegos, canciones, cuentos y actividades en línea y gratuitos para que los niños se puedan divertir mientras aprenden inglés. La web para niños http://kids.nationalgeographic.com/kids/ de la prestigiosa revista estadounidense National Geographic sirve tanto para practicar este idioma como para aprender sobre el mundo.

British CouncilNATIONAL GEOGRAPHIC KIDS

PRIMEROS AUXILIOS ON-LINE

  • LOS PRIMEROS AUXILIOS

 ¿Qué pinta esto aquí? Bueno, para empezar, sepamos que la asfixia por inmersión es una de las primeras causas de muerte infantil. Este tema lo viví de cerca hace unos meses, cuando mi hermano, literalmente, resucitó a un niño de 18 meses que se había caído a una piscina. Mi hermano es piloto de avión y, afortunadamente, los pilotos de avión, durante su formación, aprenden sobre primeros auxilios y, además, tienen unos nervios bastante templados. Están acostumbrados a controlar situaciones difíciles, vaya. Por ello, mientras todo el mundo gritaba con el lógico desespero ante el panorama (niño azul e inerte tras un buen rato en el fondo de la piscina), mi hermano le practicó el boca-nariz al niño, sin descanso y en silencio. Cuando el crío empezó a reaccionar y a escupir agua, lo subieron al coche y lo llevaron al hospital. Mi hermano lo sujetaba en el asiento trasero y, durante el viaje, se le volvió a «ir»… Volvió a practicarle la respiración boca-nariz (en niños tan pequeños se ve que es mejor hacerlo así que el clásico boca a  boca) y el niño empezó a respirar de nuevo. Así llegaron a Urgencias. El crío no ha tenido secuelas y está la mar de bien.

Lo cierto es que una reacción rápida y serena de un adulto puede ser fundamental a la hora de enfrentarse a una situación como ésta. CRUZ ROJA ofrece un interesante curso on-line de primeros auxilios en bebés y niños. Más información en la web de Cruz Roja: 

Otro link interesante en la web de la FUNDACION MAPFRE 

Universidad de Padres, JOSÉ ANTONIO MARINA

  • PARA EDUCAR A UN NIÑO HACE FALTA LA TRIBU ENTERA

El filósofo JOSE ANTONIO MARINA es un sabio. Escritor, conferenciante, articulista, catedrático excedente de filosofía en el instituto madrileño de La Cabrera, doctor Honoris Causa y floricultor, es autor de numerosos ensayos (en su mayoría publicados por la editorial Anagrama), sobre temas tan variados como la inteligencia emocional, el miedo o los pecados capitales.

Paralelamente a su producción ensayística, Marina está comprometido con el proyecto de impulsar una movilización educativa que involucre a toda la sociedad en la tarea de mejorar la educación mediante un cambio cultural. Un proyecto ambicioso pero necesario, que respalda con una actividad en la web muy interesante.

Aquí van algunos links que merecen la pena, como el de la Universidad de Padres

Universidad de Padres

Web Universidad de Padres - Educa2.info

http://www.superpadres.com/cursos/curso-para-padres-con-ninos-de-11-a-12.html

Fundación Educativa Universidad de Padres

http://lanuevafrontera.aprenderapensar.net/

DESORDEN, LA PLAGA EN CASA

EL DESORDEN

DESORDEN

Para mucha gente, el mantener su casa en orden es una tarea imposible. En una sociedad donde se tienen más y más cosas pero menos tiempo y espacio, el caos doméstico es cada vez más habitual. Mientras, en los Estados Unidos (y ya también en España), existe la profesión del organizador profesional y hay webs en las que se desahogan los “desordenados anónimos”. Texto: E.M.

“Durante años, luché en vano por mantener mi hogar en orden. Tuve casas grandes, pequeñas, épocas sin niños y con niños, con servicio y sin servicio… Independientemente de las circunstancias, fui siempre una desordenada. No sólo era una sensación frustrante, sino también sorprendente, porque en otras áreas de mi vida era muy capaz”. La norteamericana Sandra Felton hace esta confesión pública en su popular página web, Messies Anonymous (Desordenados Anónimos), destinada a ayudar a devolver la armonía a las casas y las vidas de aquellos para quienes el desorden se ha convertido en un problema.

Felton, ya exdesordenada y autora de media docena de libros sobre el tema, es un buen ejemplo de cómo el mantener el orden en casa está sobrepasando el ámbito privado para convertirse en un tema de discusión de internet y en una opción profesional para mucha gente. Este es el caso de la estadounidense Donna Smallin, quien se describe como “consultora y organizadora profesional desde 1998” y también cuenta con una popular web (uncluttered.com), varios libros publicados y una abultada agenda como conferenciante e invitada a programas de televisión. La suya es una carrera con mucho futuro: “El desorden, la acumulación de trastos, es un problema enorme para mucha gente. En los Estados Unidos, la de organizador profesional es una de las 25 profesiones con un crecimiento  más rápido. Los socios de la Asociación Nacional de Organizadores Profesionales se han doblado en los últimos cinco años”, explica. Los medios avalan a Smallin: otra popular web (flylady.net) cuenta con más de 350.000 socios que reciben cada día un consejo para mantener el orden en casa, mientras que, como también ocurre en el Reino Unido, en la televisón norteamericana existen shows televisivos de muchísimo éxito (“Mission Organization” y “Perfect Housewife”) dedicados a resolver problemas relacionados con el caos doméstico.

Para Smallin, las razones de este creciente desorden son variadas. “Mucha gente dice que es debido a la falta de tiempo” explica “Pero, aunque es cierto que todos estamos muy ocupados, no creo que ésta sea la causa. Creo que tiene más que ver con nuestra capacidad adquisitiva: compramos muchas cosas que no necesitamos porque podemos y, también, para llenar vacíos emocionales y espirituales. Y lo que compramos hoy se convierte en un trasto para mañana”.

Smallin explica que en los Estados Unidos los hogares son cada vez más grandes y eso hace que “la gente compre más porque tiene más espacio”. Esto no ocurre en España donde la vivienda es cada vez más cara y más pequeña, y el espacio, un auténtico lujo. Sin embargo, la capacidad adquisitiva nacional ha aumentado muchísimo y por eso cada vez se acumulan más y más trastos. La proliferación de negocios dedicados a alquilar espacios de almacenaje en las periferias urbanas es una buena prueba de este desequilibrio entre posesiones materiales y espacio disponible.

De todos modos, se pueden tener cientos de metros cuadrados y vivir en el caos doméstico. Ya que, en principio, el ser ordenado o desordenado no es una cuestión de espacio, sino de carácter. Como explica la psicóloga Mireia Trias, “Está relacionado con aspectos de la personalidad y la educación de cada uno, ya que el orden también puede aprenderse”. Porque de hecho, como apunta Trias, nacemos desordenados: “La indiscriminación y el caos son características del recién nacido”, afirma.

Pero poco a poco, el bebé se integra en el universo humano del tiempo y el espacio con el ritmo de las comidas y las horas despierto y dormido. Un orden en el que entra gracias a la sincronía entre su propia maduración biológica y la intervención de otras personas (padres, cuidadores…) que intentan satisfacer sus necesidades. “Toda educación comporta un orden”, asegura Trias. “Pero también otros fenómenos básicos del ser humano lo requieren, como son el pensamiento y el lenguaje, que son organizadores internos que también sirven para poner orden en el mundo exterior.”

La dicotomía orden-desorden está presente en distintas etapas de la evolución de la persona e incluso, hay algunas en las que el orden o el desorden excesivo son algo normal al desarrollo: un niño de seis años, por ejemplo, coloca sus coches o muñecas en filas impecables, mientras que otro de catorce, en plena adolescencia, tiene una habitación que parece una leonera y un armario que da miedo. El problema para algunos surge cuando esa leonera continúa a los veinte, los treinta, los cuarenta… Cuando el desorden se cronifica y se extiende a otras zonas de la casa en forma de cocinas atestadas de cacharros sucios, armarios que son pilas deformes de ropa, cajones repletos de cosas cuya utilidad se ha olvidado, gafas, llaves, facturas y documentos importantes en paradero desconocido, suelos y superficies trufadas de objetos de todo tipo…

A primera vista, este desorden se considera un sinónimo de pereza, de pura gandulería. “Por descontado, hay gente que es perezosa y muy desordenada”, coincide Mireia Trias, “pero de la gandulería habría mucho de que hablar, porque a veces parece pereza lo que es desmotivación, desidia, apatía e, incluso, depresión”. De todos modos, Trias puntualiza que el desorden “No es siempre un signo de patología, aunque se puede dar el caso de que un desorden muy exagerado sea signo de un funcionamiento psíquico perturbado. También puede aparecer de forma más o menos enraizada en una persona que padece un trastorno mental o, transitoriamente, como indicador del inicio una crisis aguda”.

Mientras que la necesidad de un orden extremo (como la que padece Jack Nicholson en la película Mejor Imposible) está muy bien definida en psicología como un trastorno obsesivo-compulsivo, su polo opuesto está mucho menos estudiado. No fue hasta 1996 cuando los psiquiatras Randy Frost y T. Gross definieron clínicamente el hoarding (acumulación) como un tipo de trastorno obsesivo-compulsivo consistente “en la adquisición o incapacidad de deshacerse de posesiones de aparente poca utilidad y valor creando un caos doméstico que impide desarrollar las actividades para las que ese espacio fue diseñado”.

Según la Fundación americana de Obsesivos-Compulsivos, sólo en los Estados Unidos existen en la actualidad 1.4 millones de hogares víctimas del hoarding. Algunos son de personas que sufren lo que se conoce como el síndrome de Diógenes, una condición que afecta a gente anciana, que vive sola, carece de una red afectiva y social y tiende a acumular objetos y/o animales en sus casas, olvidándose de la higene personal y doméstica.

Sin embargo, hay muchas hogares-caos en los que habitan familias jóvenes, en apariencia normales, con hijos en la escuela, trabajos estables y, también, toneladas de trastos y basura innecesarios. Una situación que interfiere en el desarrollo familiar y de la que existen muchos testimonios en la página web que han montado un grupo de hijos de acumuladores (www.childrenofhoarders.com) con el propósito a ayudar a las personas criadas en familias de este tipo. Los testimonios incluyen descripciones de cómo tenían que abrirse paso entre pilas de trastos para poder meterse en la cama o porqué, debido a la vergüenza, no se atrevían a invitar a amigos a jugar a casas que a menudo apestaban y en las que estaba totalmente prohibido tirar nada sin previa aprobación materna o paterna. Bajo el epígrafe, “Hablando al fin de un secreto familiar”, hay fotos de interiores de algunos de estos hogares que muestran un desorden indescriptible e intransitable. Desde la web, que no tiene fines lucrativos, se pide ayuda a la administración, tanto para los padres como para los hijos, que sufren de lo que ellos califican como una enfermedad en toda regla, que puede tratarse con terapia adecuadas, pero que todavía está poco reconocida por las autoridades sanitarias. //

Mida el orden de su desorden

Este test de la Asociación estadounidense dedicada al Estudio del Desorden Crónico (www.nsgcd.org), da unos baremos para medir el estado del desorden de cada uno:

Responda con un si o con un no:

1. ¿La desorganización reina en su vida desde hace años?

2. ¿Interfiere en la calidad de ésta y/o afecta sus relaciones de forma negativa?

3. ¿Pese a los intentos de organizarse, el desorden persiste?

4. ¿Es usted un info-maníatico? (es decir, guarda todo tipo de artículos, periódicos, libros…)

5. ¿Tiene pánico a archivar/clasificar?

6. ¿Cree que todo papel debe de estar a la vista o no lo encontrará nunca más?

7.¿Pierde documentos y objetos pese a guardarlos?

8.¿En la oficina, tarda más de tres minutos en encontrar sus papeles?

9. ¿Le gusta coleccionar?

10. ¿Acumula más de lo que necesita?

11. ¿Le causa complejos ser desorganizado?

12. ¿Hay muchas superficies de su casa cubiertas de papeles?

13. ¿Siente que de niño fue privado de cosas materiales o emocionales?

14. ¿Le cuesta desprenderse de las cosas aunque ya sean inútiles?

15. ¿Tiene muchos intereses y varios proyectos sin acabar?

16. ¿Se distrae con facilidad?

17. ¿Tiende a perder la noción del tiempo?

18. ¿Considera que compra demasiado?

La Asociación considera que si se ha contestado sí a las tres primeras preguntas, se necesita ayuda externa. El resto, son preguntas a título orientativo aunque a más respuestas afirmativas, más posibilidades de ser un desordenado crónico.

Cinco pistas para ponerse en marcha:

  1. Perder el miedo a desprenderse de cosas que ya no tienen ni utilidad ni valor sentimental: “Da un buenísima sensación de libertad ”, explica Donna Smallin.

  2. Pensar en los beneficios: la organización es una  inversión en tiempo, energía y espacio.

  3. Ir poco a poco: no se arregla en un día el desorden de años. Marla Cilley, artífice de flylady.com propone como primer paso en su programa de 31 días algo tan sencillo como limpiar la pica.

  4. Establecer zonas: flylady divide la casa en cinco áreas (entrada/comedor – cocina – baño/habitación extra –  habitación principal y salón) Cada semana se trabaja en una zona distinta.

  5. Establecer rutinas: quince minutos, cada día, para arreglar algo en la zona que toca.

Desorden, la plaga en casa  (MAGAZINE LV. 3/12/2006)

POR QUÉ EL INGLÉS SE NOS RESISTE

EL INGLÉS, ¿UNA ASIGNATURA PENDIENTE?

Inglés

 

Se ha convertido en la lengua franca del siglo XXI. Reina en internet, en el mundo de las finanzas y el del entretenimiento. Es requisito en las ofertas de trabajo e, incluso, promesa electoral. Parece que sin inglés no se puede ir por el mundo, aunque en España son muchísimos los que todavía no lo dominan. Sin embargo, las cosas están cambiando. por Eva Millet

(La Vanguardia Magazine, 3/10/2004  – VER EL PDF ORIGINAL INGLES)

Al morir, en 1997, Joan Riera, un empresario textil de Santa Coloma de Farners, en Girona, poseía una fortuna de 31 millones de euros. Toda, sin excepción, la legó a la Generalitat de Catalunya bajo una condición: el dinero debía de ser invertido, enteramente, en la enseñanza del inglés en su comarca natal. Riera emigró a América en su juventud y lo pasó tan mal al no saber decir ni “hello”, que su última voluntad fue que los jóvenes de su zona pudieran defenderse en una lengua que se considera básica para ir por el mundo.

El hándicap que sintió Riera lo sienten todavía hoy millones de españoles. Y, aunque una parte ni se plantea el ponerse a estudiarlo, otra, cada vez más joven y numerosa, lo hace. De hecho, el inglés se ha convertido casi en una obsesión: los padres no dudan en invertir respetables sumas de dinero para que sus hijos lo aprendan, proliferan nuevas academias y métodos de enseñanza, y las instituciones de prestigio que llevan años establecidas han aumentado su oferta de cursos de forma espectacular. Incluso en el terreno político el inglés es una baza: forma parte de los programas electorales de los principales partidos españoles y, para el actual gobierno, es una prioridad en materia educativa el que los estudiantes lo hablen con fluidez al término de la enseñanza obligatoria.

¿Es esto posible? ¿Puede España, como Holanda, Dinamarca o Suecia, tener una población en la que la gran mayoría (casi 3 de cada 4 habitantes), hable el idioma de Su Graciosa Majestad? Según un reciente informe del Consejo de Europa, España está en la cola de los países europeos en dominio de inglés: se considera que éste no llega al 20% de la población, mientras que en los Países Escandinavos, el porcentaje casi alcanza el 80%.

Lo cierto es que, hasta hace no demasiado, las motivaciones de los ciudadanos españoles para aprender inglés u otros idiomas no eran demasiadas. En primer lugar, porque el castellano es un idioma mayoritario y los hablantes de este tipo de lenguas (ingleses, americanos y franceses incluidos), no suelen ser políglotas. Además, el español salía poco más allá de sus fronteras (para el 47% de lo europeos viajar es la primera razón para aprender una lengua extranjera), y la presencia de multinacionales era escasa. Sin embargo, esta situación ha cambiado radicalmente en las últimas dos décadas: “El boom del inglés hace tiempo que dura”, asegura Joan Melción, director de la UAB Idiomas, la escuela de lenguas de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Coincide con la entrada de España en la Unión Europea y con la aparición de ofertas de trabajo en las que el dominarlo es un requisito”.

Maggie Hawes, profesora del Instituto Británico, coincide con Melción en que las dos últimas décadas han cambiado mucho las actitudes respecto al inglés: “Básicamente, la gente aprende un idioma por la necesidad y, hace veinte años, aquí no había tanta. Hoy hay multinacionales, la gente viaja más y se sabe que en el mundo actual, especialmente con la importancia de internet, hay que tener un mínimo nivel en ciertas cosas, y una de ellas es el inglés”.

¿Se ha avanzado, entonces, en el dominio de esta lengua? “Sí, absolutamente, creo que hay una gran diferencia de nivel en los últimos años, especialmente con los niños”, asegura Amaky Kassa, responsable de estudiantes del Instituto Americano de Madrid. Para Richard Jacques, profesor de lengua inglesa y traducción de la Universidad Pompeu Fabra, “El nivel ha mejorado muchísimo desde que vine aquí hace 25 años: hoy mucha más gente se defiende en inglés. Sin embargo, puntualiza Jacques, “hay pocos que tengan un dominio excelente, porque esta es una lengua relativamente fácil al principio que se complica a medida que se avanza”. Maggie Hawes también ha percibido este cambio a mejor: “Una de mis responsabilidades en el Instituo Británico es la de asignar el nivel de los nuevos alumnos. Hace unos años teníamos más elementales, mientras que hoy cada vez hay más intermedios hacia arriba… Esto es una prueba de que vamos por buen camino y, también, de que la escuela pública funciona”.

Sin embargo, los entrevistados y muchos otros entendidos opinan que, pese a estos avances, es necesario que se arrope el interés por esta lengua con un contacto más cotidiano con ella. La presencia minoritaria de la versión original en las televisiones (salvo en el dual o en algunos tímidos subtítulos de madrugada), y la manía de doblar la mayoría de películas de cine (algo rarísimo en el norte de Europa), son dos tradiciones que deberían olvidarse. “Los profesores siempre nos lamentamos de este entorno poco amigo”, explica Amaky Kassa. “El inglés no es sólo gramática: es también conversación y comprensión oral  (el listening, uno de los puntos flacos de los estudiantes españoles). En el Instituto Americano nos encontramos con chicos bastante buenos en gramática pero con una capacidad de comprensión y conversación muy baja”.

Y es que el machacar con la gramática ha sido uno de las formas tradicionales de enseñanza en las escuelas y, asimismo, la mejor receta para hacer aborrecer esta lengua. Sin embargo, los métodos lectivos están cambiando: los profesores están cada vez más formados y se utilizan sistemas más ágiles. “Se está promocionando mucho el escuchar y el hablar”, explica Ocilia Bosch, profesora de inglés de secundaria del Instituto Municipal Juan Manuel Zafra, de Barcelona. “Hace dos años, el examen de selectividad de inglés empezó con un listening, y se planea que pronto hayan exámenes orales. Por eso, los profesores nos estamos reciclando mucho para tener pautas y mejorar los sistemas de enseñanza”. La maestra cree que hay muchísimo interés entre sus alumnos en esta materia: “Todo es en inglés: internet, los juegos de ordenador… Además, está el deseo de los padres de que se defiendan en esta lengua”.

En efecto: según una encuesta de la UE, el 96% de los padres españoles es “muy favorable” a que sus hijos aprendan el inglés. La principal razón para ello es que mejoren sus oportunidades laborales. Esto ha provocado un auténtico auge en la enseñanza para los más pequeños y el que, incluso, algunos políticos hablen de proyectos de bilingüismo y trilingüismo a partir de edades muy tempranas.  “Yo no sé si se necesita enseñar inglés en P3, P4 y P5”, explica Maggie Hawes, “pero, si se hace, la clave es que los niños estén expuestos a la lengua, que jueguen con ella”. Para Richard Jacques, los objetivos tendrían que ser “menos ambiciosos y más realistas. Los niños de tres y cuatro años pasan demasiadas horas en el colegio, y enseñarles desde tan pequeños los puede someter a mucha presión. A esta edad no se tiene una motivación real, a no ser que la lengua nativa de algunos de los padres sea la inglesa… El inglés puede aprenderse a cualquier edad. Es cierto que de niño es más sencillo, pero el adulto compensa con la motivación.”

Para Jacques, ciertos anuncios de métodos milagrosos de enseñanza en los que se ridiculiza al que no sabe inglés y la idea que, si no lo hablas, eres un fracasado o nunca conseguirás trabajo, sólo provocan una reacción negativa. “Porque mucha gente lo percibe como una obligación, cuando es mucho más fácil acercarse a un idioma por curiosidad o por interés personal”.

Un interés que parece haber perdido una generación que aprendió francés, que ronda o supera los cincuenta años y que, en su mayoría, ha renunciado a defenderse en inglés (un buen ejemplo son muchos de los políticos españoles). Amaky Kassa percibe un desencanto entre esta franja de alumnos más mayores: “Abandonan… Están cansados de haber estudiado durante tantos años sin resultados. Además, son gente que trabaja, viene cansada a clase o no puede ser constante, por lo que se frustra”.

Entonces se buscan excusas como el “no estar dotado para los idiomas”, ser demasiado viejo para aprenderlos o la falta de tiempo o de dinero. “Los españoles no tenemos una constitución cerebral distinta a la de los holandeses o los suecos”, explica Joan Melción, quien considera que para facilitar el buen aprendizaje de este idioma harían falta “la regulación del sector privado (es decir, imponer criterios de calidad académica); potenciar la enseñanza en primaria y en las universidades (incorporando asignaturas en inglés), mejorar el rol de las escuelas oficiales de idiomas y, ante todo, desterrar la idea de que aprender un idioma es algo sencillo”.

Porque las fórmulas mágicas, “el aprender sin esfuezo”, son un fraude. Especialmente con una lengua cuya gramática es sencilla al principio pero se complica a medida que se avanza. Un idioma que posee muchas variantes (británico, americano, australiano…), un vocabulario riquísimo y en constante expansión, miles de expresiones idiomáticas y, para muchos, palabras sencillamente impronunciables.

Aunque, como explica Maggie Hawes, “La pronunciación puede solucionarse. Yo creo que el mayor hándicap que tienen los españoles con el inglés es el sentido del ridículo, aunque va disminuyendo poco a poco. Además, los latinos son unos grandes comunicadores, lo que es muy positivo”.

En lo que respecta al precio, los costes de los cursos de inglés son muy variables: de los veinte a treinta euros por hora que pueden costar unas clases particulares a los diez a quince euros por hora de las entidades privadas hasta los cinco euros por hora en las escuelas oficiales de Idiomas.

Lo cierto es que si hay motivación y esfuerzo, el inglés puede aprenderse. Hoy, además, hay más herramientas a nuestro alcance: más hablantes nativos viviendo en España, productos diseñados para su aprendizaje (como la revista Speak Up, que se publica desde hace 20 años), la oportunidad de tener el sistema dual en casa y de sintonizar programas en esta lengua gracias a la parabólica (aunque en la nueva programación infantil de TVE los lunnis hablarán inglés); de leerlo (porque, leer, en cualquier idioma, es fundamental) y de oirlo a través de internet o en los cines que ofrecen versión original. Y es que escuchar, como ya se ha mencionado, es esencial. Prueba de ello es que, más de una vez, los periodistas de la BBC se han topado con excelentes hablantes de inglés en las estepas rusas o en las selvas africanas: autodidactas con impecable acento británico que lo aprendieron, dicccionario en mano, escuchando el canal internacional de esta radio pública.//

LA LENGUA GLOBAL.

Aunque hay más hablantes nativos de mandarín y de castellano, el inglés está considerado como la lengua de la globalización. Las causas de este estatus mundial no tienen nada que ver con el número de personas que lo que lo hablan como primera lengua, sino con la cantidad de personas que lo utilizan. Y hoy, se calcula que un cuarto de la población del planeta se puede comunicar en inglés y que un billón lo aprende.

El profesor David Crystal, un lingüista galés que se dedica tanto a estudiar el poder del inglés como la indefensión de las lenguas minoritarias, considera que el inglés ya ha conseguido estar presente en todo el mundo: no sólo es la lengua nativa de unos 400 millones de personas, sino que es el segundo idioma en más de 70 naciones (como India, Nigeria y Singapur) y en la mayor parte de países restantes se ha convertido en el primer idioma extranjero que se enseña.

Además, asegura Crystal, el inglés se ha erigido como lengua de las finanzas, la política internacional, la prensa, la ciencia, el entretenimiento y las nuevas tecnologías. De momento, y tal y como se plantean las cosas, no parece haber otro lenguaje que pueda hacerle sombra al idioma del actual Imperio. “De todos modos”, señala Crystal, “nada es predecible en el mundo del lenguaje. ¿Quien hubiera imaginado, hace mil años, que hoy casi nadie hablaría latín?”.

 

 

Hermanos de banco de semen

LA BÚSQUEDA DEL PADRE BIOLÓGICO

¿De donde vengo?

Se  consideran hermanos, aunque tengan madres distintas y no sepan quién es su padre biológico. Cada vez son más los jóvenes nacidos gracias a un tratamiento de reproducción asistida con donantes anónimos que desean conocer sus orígenes. Una web pionera en los Estados Unidos les ayuda a descubrirlos. Texto: E.M.

Todo empezó frente a un espejo. Cuando se veia en él, Ryan Kramer distinguía, muy claramente, los rasgos de la familia de su madre, pero habían facciones, partes de él, que no eran de ella. “Yo soy una persona completa, pero no sé al 100% de dónde vengo”, explica. “Y quiero saberlo”. El problema es que su madre, Wendy, quien lo concibió 15 años atrás mediante una inseminación artificial gracias a un donante anónimo, no puede darle esa respuesta. Nunca le ha ocultado a su hijo cual es su origen (ya desde muy pequeño Ryan preguntaba por su padre biológico y ella le explicaba, con naturalidad, cómo fue concebido), pero era incapaz de decirle nada más sobre éste, ya que en los Estados Unidos los donantes permanecen en el anonimato.

Esta impotencia hizo que Wendy y Ryan escribieran un mensaje en un foro de Yahoo preguntando por el donante número 1058 del banco de semen Cyrobank, de California, que fue quien proveyó el esperma para Wendy. Cinco años después, el tímido mensaje se ha convertido en una web (www.donorsiblingregistry.com) con más de 6.000 miembros que ya ha puesto en contacto a unas 1.500 personas, en su mayoría, medio-hermanos genéticos.

Ryan todavía no ha encontrado a su padre biológico, ni tampoco a ningún hermano, aunque saben que hay nueve personas nacidas del donante 1058. Otras búsquedas, sin embargo, han tenido más éxito: hay cincuenta donantes (todos hombres) que han contactado con los niños fruto de sus donaciones y hace poco se localizó al hermano genético número veintidós. El ‘padre’ no ha aparecido y Wendy duda que lo haga: “¿Te imaginas?… ¡Descubrir que tienes veintidós hijos biológicos!”…

Publicado en LA VANGUARDIA MAGAZINE, 16/04/2006) pdf ¿DE DONDE VENGO?

ELLOS TAMBIÉN SON COTILLAS

COTILLEO EN MASCULINO

 Imagen 1

 En una sociedad obsesionada por la fama, los hombres, teóricamente ajenos a los temas del corazón, son también consumidores de este género. Y la contundente irrupción en el cuché de los futbolistas es otro acicate para este interés. Hoy, lo rosa y el fútbol se mezclan cada vez más aunque, en cierto modo, en el mundo de las informaciones en torno a este deporte siempre ha existido una buena dosis de cotilleo. Texto: E.M.

A Àlex, un barcelonés de 40 años, nunca le habían llamado la atención las noticias llamadas “del corazón”: ni las de las revistas tradicionales, como ‘¡Hola!’ y ‘Lecturas’, las secciones de ‘Gente’ de los diarios ni los programas especializados en este género.

Sin embargo, en noviembre de 2006, Àlex fue ingresado en un hospital durante varias semanas. “Compartía habitación con dos mujeres y había un televisor”, recuerda. “Mis dos compañeras de cuarto eran fans de programas como ‘Sálvame’ y ‘Corazón’ y me preguntaron si me importaba que los pusieran”. A Àlex no le molestaba, por lo que empezó a verlos con ellas… y, poco a poco, se aficionó. “Era la época de Julián Muñoz, sus escándalos de corrupción en Marbella y su relación con la Pantoja. No tenía mucho más que hacer, estaba muy débil, así que me enganché: además, el asunto tenía una vertiente política interesante”. Desde entonces, no ha dejado de seguir los avatares de Muñoz, hizo muchas siestas arrullado por el ya desaparecido ‘Aquí hay Tomate’ (“Era un escape: ¡era tan superficial!”) y, si va al barbero, no tiene ningún reparo en pertrecharse tras un ‘¡Hola!’ y buscar al ex alcalde de Marbella entre sus páginas. Con el tiempo, también se ha interesado por otros personajes ya clásicos del universo rosa, como el torero Ortega Cano…

Publiado en (ES, LA VANGUARDIA, 27/08/2011) PDF COTILLEO COTILLEO-2 COTILLEO-3  COTILLEO-4